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Cambios en el teletrabajo, el agotamiento emocional y el burnout laboral asociados a la pandemia del Covid-19: análisis transversal de un estudio de cohortes

Anshu Uppal, Nick Pullen, Hélène Baysson, Stephanie Schrempft, Aminata Rosalie Bouhet, María-Eugenia Zaballa, Julien Lamour, Mayssam Nehme, Idris Guessous, Silvia Stringhini, Elsa Lorthe, por el grupo de estudio Specchio-COVID19.
Cambios relacionados con la pandemia Covid-19 en el teletrabajo, el agotamiento emocional y el burnout ocupacional: análisis transversal de un estudio de cohortes.BMC Public Health, 23 de enero de 2025, doi:/10.1186/s12889-024-21142-z

Resumen

Antecedentes: La pandemia de COVID-19 ha dado lugar a una transición masiva al teletrabajo, lo que plantea interrogantes sobre su posible impacto en el bienestar de los empleados. Este estudio explora la relación entre los cambios en la frecuencia del teletrabajo (en comparación con antes de la pandemia) y dos indicadores de burnout: el agotamiento emocional y el burnout diagnosticado por los profesionales.

Métodos: Los datos proceden de dos grupos de un estudio realizado en Ginebra, Suiza: una muestra representativa de la población y una muestra de trabajadores movilizados al inicio de la pandemia. El agotamiento emocional se evaluó mediante el Inventario de Burnout de Maslach (EE-MBI). El burnout autoinformado se midió preguntando a los participantes si habían sido diagnosticados profesionalmente con burnout en los últimos 12 meses. Se clasificó a los participantes según los cambios que observaban en su frecuencia de teletrabajo: "Sin cambios", "Aumento", "Disminución", "Nunca teletrabajo", "Teletrabajo imposible". Los modelos de regresión multivariante analizaron los vínculos entre estos cambios y el burnout, teniendo en cuenta factores sociodemográficos, relacionados con el hogar y con el trabajo.

Resultados: En la muestra basada en la población (n = 1.332), la puntuación media de agotamiento emocional fue de 14 (rango intercuartílico de 6 a 24), y el 7,3% de los participantes informaron de un diagnóstico de burnout. En comparación con los que no cambiaron su frecuencia de teletrabajo (19% de la muestra):

  • Los que redujeron la frecuencia de teletrabajo (4%) y aquellos para los que el teletrabajo era imposible (28,7%) tenían puntuaciones de agotamiento emocional más altas (+5,26 y +3,51 puntos respectivamente).
  • También tenían más probabilidades de haber sido diagnosticados de burnout (probabilidades multiplicadas por 10,59 y 3,42).

Por otro lado, informar de un aumento del teletrabajo (28,9%) o no teletrabajar nunca (19,4%) no se asociaron significativamente con el agotamiento emocional o el burnout. Estos resultados se encontraron en la muestra de trabajadores implicados, con la excepción de aquellos para los que no era posible teletrabajar, que no presentaban más burnout diagnosticado que las personas que no informaban de ningún cambio en cuanto a la frecuencia de teletrabajo.

Conclusiones: La disminución de la frecuencia de teletrabajo y la imposibilidad de teletrabajar se asociaron con un mayor agotamiento emocional y burnout diagnosticado. A medida que las empresas redefinen sus políticas de teletrabajo en la era post-pandémica, deberían considerar el impacto de estos cambios organizativos en el bienestar de los empleados.

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